
Los enfermos de este país pueden dirigirse a un hospital y encontrar profesionales verdaderamente capaces pero los encuentran en instalaciones sanitarias precarias y desprovistas del material necesario para dar un servicio correcto. Así se siente seres humanos de segunda categoría, seres no dignos de un servicio de salud digno. Aquel que decide darle importancia a su salud o se convierte en una cuestión de vida o muerte debe pasar horas esperando ser atendido. De esta manera no puede trabajar y sí no se trabaja no se puede comer ni pagar el importe del bono de la cooperadora. Algunos siquiera pueden darse el lujo de trasladares a un nosocomio, no tiene los dos pesos para pagar el colectivo. Así es la situación de la salud argentina, un derecho que todos tenemos por ley le es negado a muchos por diferentes circunstancias. Los enfermos son los más débiles y los discriminados.

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